Depósitos en los paraísos fiscales
La cifra depositada en los paraísos fiscales superaría los 21 billones de dólares. Cuatro países latinoamericanos se encuentran en la lista de las 20 naciones que más dinero poseen en paraísos fiscales, de acuerdo con un informe revelado por la organización británica Red de Justicia Fiscal (TJN por sus siglas en inglés).
La entidad, que se opone a la evasión impositiva y promueve la transparencia en las finanzas internacionales, informa en su documento The Price of Offshore Revisited que los “supermillonarios” de Brasil han enviado a estos paraísos US$520.000 millones, los de México US$417.000 millones, los de Venezuela US$406.000 millones y los de Argentina US$399.000 millones.
John Christensen, director de TJN, dijo a BBC Mundo que las elites latinoamericanas han sido alentadas por los bancos, principalmente estadounidenses, para enviar sus recursos al exterior, “en especial en los años 70, durante las dictaduras”.
“Instituciones como Bank of America, Goldman Sachs, JP Morgan y Citibank vienen ofreciendo este servicio. Como el gobierno de Estados Unidos no comparte información tributaria, es muy difícil para estos países llegar a estas cuentas y cobrar impuestos a estos recursos”, sostuvo Christensen.
El país que encabeza la lista confeccionada por TJN es China con US$1.1 millones de millones, seguido por Rusia y Corea del Sur. Brasil ocupa el cuarto puesto.
Elaborado por James Henry, execonomista jefe de la consultora internacional McKinsey, el estudio indica que los paraísos fiscales albergaban hasta el año 2010 al menos 21 billones (un millón de millones), una cifra equivalente al producto interno bruto de Estados Unidos y Japón juntos.
Pero el informe considera que esta cifra es “conservadora” y aclara que los 21 billones -que fácilmente podrían alcanzar los 32 billones de dólares- no incluyen propiedades, yates y otros bienes no financieros que pertenecen a los supermillonarios a nivel global a través de estas estructuras bancarias.
El economista destaca que las conclusiones de su trabajo muestran que “muchos de los países considerados deudores son en realidad países ricos, pero el problema es que esa riqueza está off shore, en manos de sus elites y sus banqueros privados”.
Henry utilizó como fuentes al Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, las Naciones Unidas, los bancos centrales de diversas naciones y el Banco de Pagos Internacionales (BIS por sus siglas en inglés).

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